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Por: Dra. María L. Ríos, Vicepresidente SPC
Uno de los problemas principales de salud que enfrentamos los
puertorriqueños son las enfermedades cardiovasculares. Condiciones
como infartos cardiacos, derrames cerebrales y enfermedades
periferovasculares son las condiciones que producen mayor mortalidad
e incapacidad en nuestro pueblo. Estas enfermedades se desarrollan en
personas que tienen condiciones preexistentes que predisponen a estos
desenlaces muchas veces fatales, Estas condiciones las conocemos como
factores de riesgo y dentro de estos uno de los de mayor importancia
es el colesterol sanguíneo elevado.
El colesterol es una grasa de origen animal que se encuentra
normalmente en nuestro cuerpo y proviene de dos fuentes principales:
la dieta que aporta usualmente un 20% al colesterol total y el hígado
que es responsable del 80% del colesterol sanguíneo. Cuando hay un
exceso de colesterol en el cuerpo, este exceso de tiende a
depositarse en las arterias, sirviendo de base para las llamadas
lesiones de arteriosclerosis. Estas lesiones eventualmente pueden
llevar a la obstrucción completa de la arteria o servir de base para
la obstrucción completa de la misma por un coagulo, siendo esta la
base de los ataques cardíacos y la mayoría de los derrames
cerebrales.
Las enfermedades que producen aumento de las grasas sanguíneas se
conocen como hiperlipidemias y son frecuentes en nuestra población,
aumentando esta frecuencia con la edad. Según datos publicados del
"Behavioral Risk Factor Surveillance System" en Puerto Rico el 31.8%
de las personas de 35 a 54 años tiene niveles de colesterol alto y en
los mayores de 54 años la prevalencia aumenta a 43.9%. Estos datos
son preocupantes ya que sabemos que el riesgo de ataques cardiacos y
derrames cerebrales aumenta a medida que va en ascenso el nivel de
colesterol en la sangre.
Hay cuatro valores importantes que debemos conocer al hablar de
colesterol: colesterol LDL o colesterol malo: este tipo de colesterol
es el que se deposita y obstruye las arterias, su valor óptimo es
menor de 100mg/dl. Colesterol HDL o colesterol bueno: esta es la
forma en que el colesterol es transportado al hígado para ser
eliminado, su valor óptimo es mayor de 40mg/dl en hombres y mayor de
50mg/dl en mujeres. Colesterol total: es la suma de los anteriores
subgrupos y su valor óptimo es menor de 200mg/dl. Triglicéridos:
grasa no derivada de colesterol, su valor óptimo es menor de
150mg/dl. Aunque estos son los valores óptimos, la determinación del
colesterol LDL ideal para cada persona debe ser determinada de
acuerdo al riesgo alto, riesgo bajo y riesgo intermedio, los
pacientes con riesgo alto tienen una probabilidad mayor de 20% de
tener complicaciones cardiovasculares a 10 años y por esto debemos
ser más estrictos en el control del colesterol LDL y bajarlo a menos
de 100mg/dl. Si ha habido una cirugía de bypass o angioplastía
podemos obtener mayor beneficio si bajamos el colesterol LDL a menos
de 70mg/dl. Para los pacientes de riesgo bajo el colesterol LDL debe
ser menor de 160mg/dl y para los de riesgo intermedio debe ser menor
de 130mg/dl.
Contamos al presente con medicamentos potentes y seguros para bajar
el colesterol, pero la base del tratamiento debe ser un estilo de
vida saludable, incluyendo dieta baja en grasa saturada y colesterol,
ejercicio aeróbico frecuente y mantener el peso ideal. Esto nos
llevará a una vida más larga y productiva. |